Leo Messi, quinientas veces más

Cuentan que Leo Messi toma el puente aéreo cada día de Rosario al Camp Nou, que sale de su casa en Rosario y entra en el Estadi azulgrana de la Ciudad Condal, dicen los que le conocen bien que lleva haciéndolo más de quince años, desde que llegó a Barcelona a la edad de 13 años. Porque Leo mal que le pese a algunos es muy culé, pero jamás dejó de ser rosarino, habla rosarino, gambetea rosarino y es pura expresión del potrero rosarino.

Para los que no conozcan Rosario, el corazón de la pampa húmeda, han de saber que la ciudad que alumbró a Leo respira fútbol por todos lados. Y aunque cambió mucho desde que se marchó (hoy día Rosario vive una delicada situación vinculada a la lacra de la violencia y el narcotráfico) sigue siendo el núcleo urbano que moldeó al futbolista más talentoso del planeta. Por tanto, todo aquel que quiera explicar a Leo, tendrá que partir indisolublemente de Rosario y el Barrio Las Heras, donde creció el maravilloso genio menguante. Preguntar por su abuela Celia, por sus hermanos que no jugaban nada mal, por sus padres, por Grandoli, por Newells, por su tratamiento hormonal, por el gran sacrificio familiar y personal que tuvieron que afrontar hasta llegar a la habitación 546 del hotel Catalonia Plaza, en la que durmió por primera vez en Barcelona.

Solo así se podrá comenzar a explicar los motivos por los que Lionel Messi ha llegado a 500 partidos con la camiseta del Barcelona, convirtiéndose en el futbolista más trascendental para la historia de un equipo de la Liga española, desde Di Stéfano. Porque es así, Messi es el Di Stéfano del Barcelona y, desde que  el 16 de octubre de messi2004 debutó en el Estadio Olímpico de Montjuïc ante el Espanyol, hasta su partido 500 ante el Betis, no ha cesado de ir y venir de Rosario para desarrollar ese fútbol tan particular que nace en la cuna de la gambeta. Messi tiene el don de la bilocación y puede estar perfectamente en Barcelona y Rosario a la vez, en su conducción endiablada, su frenada, su regate, su interpretación de la pared y su personalísimo estilo de llevar el balón dentro del pie, se detectan purezas rosarinas y la escuela azulgrana del amor a la pelota.

Por ello en estos 500 días de puro show time, once temporadas como profesional, 425 goles, un rosario interminable de indelebles jugadas, 7 Ligas, 4 Champions, 3 Mundiales de Clubes, 3 Copas del Rey, 3 Supercopas de Europa y 6 Supercopas de España. Medio millar de ocasiones para ser feliz y hacer felices a los seguidores, para celebrar su omnipresencia, para disfrutar reviviendo en un flash los 500 partidos, para nunca olvidar el medio millar del futbolista eterno. Su leyenda continúa, 500 veces Messi se antojan pocas para los aficionados al fútbol, que seguro desean 500 veces más. Quinientos días juntos corea la grada del Camp Nou y quinientas palabras no son suficientes para recordarlo.

Foto: María José Segovia/ VAVEL

Ilustración: Miguel Ángel Camacho

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