Salve el Dios Momo a la comparsa

Como toda opinión genera otra, en cumplida respuesta al artículo publicado en ABC por Alberto García Reyes el pasado 5 de febrero de 2016, desarrollo este otro con el objetivo de dejar claro mi punto de vista personal.

Es ciertamente gratificante que a Cádiz se le reconozca su contribución al arte y la cultura, veo que cita usted en su artículo a Ory, Pemán y Cadalso como insignes poetas de la ciudad trimilenaria, grandes literatos sin duda, pero olvida usted intencionadamente a Rafael Alberti y Fernando Quiñones, que manifestaron en infinidad de ocasiones su respeto y admiración tanto por el carnaval gaditano como por una de sus modalidades: la comparsa. Le recuerdo igualmente que Don Rafael Alberti, el poeta portuense y gaditano fue pregonero del Carnaval gaditano un 28 de febrero de 1981, tan solo cinco días después de un golpe de estado que estuvo a punto de dar al traste con la libertad del pueblo. En ese pregón participó el narrador, flamencólogo y poeta Fernando Quiñones, quien había sido pregonero del carnaval el año anterior. Le recuerdo además que en aquel pregón se produjo una instantánea histórica en la que se pudo ver a tres grandes literatos reunidos en la Plaza de San Antonio con motivo del carnaval: Fernando Quiñones, Rafael Alberti y José María Pemán.  Fue además tan curioso como histórico ver el abrazo de Alberti con Pemán, dos literatos de antagonistas ideales que dejaron para el recuerdo y la memoria de la hemeroteca gaditana una instantánea motivada por ese carnaval de comparsas que usted detesta. Le recuerdo que en aquel pregón Rafael Alberti disfrazado de marinero, que en Cádiz es tan Marinero en tierra como Hombre del mar, no dudó entonar coplas carnavalescas y recordar a Juan Martínez Vilches Pericón, personaje del que creo tendrá usted conocimiento como crítico y autor de libros de estudio del flamenco.

A colación de ello quizás haya olvidado usted que Pericón, el hombre de las mil historias y buque escuela de los cantes gaditanos, cantó tangos de Los Anticuarios de Antonio Rodríguez El Tío de la Tiza, (“Les presento tres cuadros”) como también hizo Antonio Mairena. Considerará usted que no corresponden a la misma modalidad carnavalesca, pero esos ripios que usted tanto desprecia están tan presentes y son tan geniales en todas las modalidades, además provienen de un tronco y una raíz común: el pueblo. Le recuerdo que el flamenco, arte al que usted ha dedicado tanto estudio y al que profesa tanta admiración tiene su origen en el mismo espacio que la comparsa. Tanto el carnaval como el flamenco tienen su origen en la villa miseria, surge del arrabal, del martirio calcado en las letras de sus canciones. Ambos encontraron el abrigo (en el caso del flamenco en toda Andalucía y en el caso del Carnaval en Cádiz), en enclaves mágicos, efervescentes de músicas, estilos y culturas que florecieron en sus tierras, a las que llegaron aires de todo el mundo conocido hasta entonces.

Si con todo esto no tuviera suficiente en lo referente a literatura la comparsa también tiene para ello, en 1973 la comparsa portuense Los Charlots dedicó el pasodoble “¿Por qué dejaste, poeta?” que consiguió eludir la censura al exiliado Alberti. Precisamente en 1994 el grupo de los Majaras del Puerto se puso en el papel de la novela del francés Gastón Leroux, el Fantasma de la Ópera y dedicaron un nuevo pasodoble a Alberti, que fue invitado de honor. Dos años después, Antonio Martín inspirado en Cervantes y las andanzas de Alonso Quijano, llevó sus molinos de vientos gaditanos al Falla con los Quijotes del sur. Su tan detestado Ares en 1999 con la comparsa Los Templarios daba comienzo a su popurrí con la cantiga “Santa María stella do dia”, comenzaba los cuplets con un Romance y dejó para el recuerdo el pasodoble  La Cruz de Fernando, en la que se puso en contraposición a Lorca y a Pemán. Puede además que considere usted a Juan Carlos Aragón Becerra como un paria, pero le vendría bien el constante uso de los recursos estilísticos en clave carnavalesca de uno de esos nuevos bolivarianos que usted condena.

Sería además muy aconsejable que antes de emitir un juicio de valor, una opinión periodística se documentara debidamente recurriendo directamente a la fuente, autores como Antonio Martín, Joaquín Quiñones, Antonio Martínez Ares, Juan Carlos Aragón, Tino Tovar… o en su caso recurrir a las personas que llevan años dedicando buena parte de su tiempo a la investigación del carnaval y la comparsa: nombres como Alberto Ramos, José Marchena, Javier Osuna o Francisco Javier Camacho. Seguro que todos estarán de acuerdo en una cuestión: el carnaval en Cádiz y en este caso la comparsa es la historia de una lucha por la libertad, por la supervivencia, una forma de manifestarlo. En ese sentido sería bueno recordarle que Don Paco Alba, creador de la comparsa mostraba tanta admiración por Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado como por Manuel López Cañamaque. Que Don Paco al que José María Pemán dijo: “Paco, estas letras no debían estar en un libreto de Carnaval” siempre tuvo como musa a la Caleta, y muy cerca de Don Fernando Quiñones comparte vistas en cada alba a las puertas del mar. Pero esto quizás para usted pertenece a esa hemeroteca que no interesa y coincide con la palabra comparsa, que es palabra de Paco Alba, de Enrique Villegas, de Pedro Romero y Antonio Martín, pero también de Martínez Ares y Juan Carlos Aragón.

La comparsa es evidentemente la excusa, la escasa elegancia con la que menosprecia al comparsista, al autor de música y letra, el poco respeto que muestra por su historia denota un odio enconado, pero por encima de todo un escaso e insuficiente trabajo de documentación e investigación. Esta circunstancia es especialmente grave cuando el que incurre en el citado error es periodista y ejerce como tal. Quizás le haya traicionado la memoria o le haya fallado el servicio de documentación, la hemeroteca, puede que Cadalso y el origen etimológico de la citada palabra haya influido en ello, pues subyacen lápices de la censura e intenciones abyectas en las líneas de su artículo de opinión.  No hay que ser muy inteligente para identificar que el objetivo y la línea editorial de su periódico solo tiene un nombre: José María González, alcalde de una ciudad cuyo problema no es la comparsa ni el carnaval, sino la pésima gestión política de gobiernos locales, regionales y centrales, que durante décadas y de forma deliberada dejaron de cumplir la función pública de servir y preservar los derechos fundamentales del gaditano, al que jamás conseguirán silenciar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s