Niños nadie, niños de la guerra

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Foto: yoinfluyo.com

Os importan una mierda los niños de la guerra porque son los sin nombre del hombre sin alma, os importan una mierda si son de Siria, Bosnia, Namibia, Palestina, Irak o Gambia. Porque son fantasmas pequeños huyendo de las bombas, los escombros y la maleza infrahumana. En las guerras los niños no valen nada, os importan una mierda sus heridas, amputaciones y lágrimas, sus enormes ojos apagados son espejos de la vergüenza, la vileza y la matanza. Sembrad la semilla del odio en ellos, que esos niños que hoy a sus padres perdieron bajo el estallido de una bomba que segó sus esperanzas, en la remota posibilidad de un mañana saciarán sin duda su sed de venganza.

No tienen nada pero sus rostros lo son todo, sus llantos percuten en telediarios como ventana a un mundo tan podrido que consume y calla. Se les niega a diario su derecho a ser niños por nacer a un lado u otro de la abundancia o la nada. En las fronteras del terror vuestra basura arrasa a pequeños jugueteados con metralla. Pues la guerra es un juego de niños ricos que no tiene la más mínima gracia, sembrando el terror con aviones o mochilas cargadas. Da igual un bando u otro, una bandera, una idea radicalizada, os importan una mierda esos niños sin mirada, son rehenes del sistema y de una sociedad sin corazón ni alma.

En los estercoleros del mundo los niños no cuentan, son mano de obra barata para la parca, trabajan muriendo y lanzando sus estremecedores gritos a los corresponsales y sus cámaras. ¿Qué destino tienen estos pequeños nadie de desgarradoras miradas? Confiscadas sus vidas, arrebatadas sus familias y destruidas sus casas. Atrapados en las trampas del pánico, no comprenden nada, le llueven los disparos y paracaídas que estallan. Las guerras siempre mienten y los niños nadie siempre dicen la verdad. La guerra mata para robar, en nombre de ideas cuyo fin es engañar, pues las armas exigen guerras y las armas guerras para llenar la caja de los niños ricos que quieren jugar. La Paz es una falacia, es pura ficción militar, el espectáculo cotidiano es matar y el ser humano no reacciona, recluta a diario almas podridas para la fábrica de la insensibilidad. La infancia, un territorio limpio e inocente acaba convirtiéndose en un infierno para los niños de la guerra, los refugiados, los exiliados. En el cuadro sangriento de esas infancias arrancadas, en esas imágenes que percuten conciencias de un minuto rebosa el patetismo, la óptica de testigos involuntarios del horror. El binomio de unos ojos atónitos, el de las víctimas destacadas, felicidades hurtadas por un ser humano indeseable al que los inocentes no les importan nada.

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Niños-Alepo

Un mundo incomprensible que no aparece en el mapa, terror, odio, violencia y crueldad ante la que la infancia estalla, sueños e ilusiones cambiados por minas y granadas. Gentes de ninguna parte, porque mientras que los fusiles no amenacen nuestras ventanas, seguirán siendo desconocidos, malas conciencias efímeras de imágenes que impactan pero pasan. Dicen que la niñez es capaz de sacar partido con su imaginación de las situaciones más horribles, pero cuando la sangre sustituye al juego y precipita al vacío a santos inocentes, los sin nombre se ahogan en un averno de experiencias que no les corresponden. Es prácticamente imposible ser niño cuando los sueños se dan de bruces con el dolor y la muerte.

Por ello me avergüenzo de este mundo que no respeta ni el día internacional de la infancia y animo a todo el que pueda a bajarse, porque a los que se enriquecen a diario les importa una mierda que sufran diez niños, mil o veinte millones. No les mueve un milímetro la conciencia ubicar el peso de la guerra en las pequeñas y vulnerables manos de un niño que nada comprende, el sentimiento de culpabilidad del que ninguna responsabilidad tiene. La locura de un mundo que convierte a Ana Frank en una simple anécdota, y que debería hacernos reflexionar y avergonzarnos de que durante el transcurso de los últimos diez años, se estima que más de un millón de niños han fallecido en conflictos armados. Víctimas civiles, niños soldados, niños desplazados, niños huérfanos, niños mutilados, niños encarcelados, niños explotados, niños nadie, niños de la guerra.

Aforismos de tinta derramada

Mi infelicidad es directamente proporcional a la capacidad que tú posees para ser feliz.

Si pierdes la noción del tiempo has dado el primer paso para desafiar al relojero.

La Luna y yo, ese espejo de cráteres sobre el que envejezco.

Banco de un parque que nunca se hizo, árbol de un jardín que nunca creció.

La poesía queda varada como las ballenas, el mar la devuelve a la arena y el hombre nunca la dejará ser libre para poderse suicidar.

Cierro los ojos y veo sangre roja, abro los ojos y veo sangre azul, prefiero ser ciego e imaginar el verdadero color de la sangre.

Los sábados aseguran los periodos de mi existencia, el juego, la fiesta, el amor, el dolor y la cercanía del alba que no duerme y se despierta. La noche trepidante y la noche lenta.

Un marinero mira el mar como si tuviese mil anzuelos, el pez mira al marinero como si le quisiese robar el mar.

¿De quién es el mar? ¿Es acaso de los poetas? ¿Es acaso de Poseidón? ¿Es acaso de los peces? ¿Es acaso de los pintores? ¿Es acaso de los marineros? ¿Es acaso mío o tuyo? ¿De quién es el mar? El mar es de nadie, porque nadie como él sabe qué la firma de sus olas marcan el rumbo a tomar.

En el vestíbulo del amor, que es el corazón, la taquicardia es el comienzo de algo tan veloz y efímero que para consolidarse e ir a más, precisa de continuos electrochoques con el objeto  de retornar al ritmo sinusal del enamoramiento.

Al sol no se le puede mirar fijamente porque te quedas ciego, pero no hay otra luz que irradie tanta verdad como la de un rayo suyo para volver a abrir los ojos.

Ser conciso, verbo espartano, flecha lacónica y escudo parco.

En Carnaval Soy, el resto del año con las mil caras me disfrazo y os engaño.

El silencio vitalicio nos aguarda, no dejad para otro momento las palabras.

El sueño es un folio en blanco sobre un telón de fondo negro, vuela en avión de papel y escribe sus anhelos.

En la Bahía de Cádiz las mojarritas se burlan de las cañas porque las cotorras les chivan que en el hilo de la la vida está el secreto de la trampa.

No es tan importante el lugar que ocupas, como el por qué lo ocupas.

Preguntar el tiempo es una de las formas más falsas de matar el tiempo.

Toda la infancia resolviendo problemas en Cuadernos de Rubio y resulta que luego a la edad adulta descubres que en el cuaderno de la vida no vienen los mismos problemas.

La vida es un reloj de arena con el cristal roto por un lado, por muchas vueltas que le des llegará el momento en el que tanta pérdida de arena te dejará sin tiempo y sin playa en la que morir recordado.

Soy un leproso y un apestado, estoy solo y desde entonces solo las voces interiores me acompañan.

Las librerías son las peceras de los sueños, porque los peces libres jamás morderán el anzuelo.

En una línea una novela, en una frase un cuento, en una palabra un poema, y en una vocal un verso.

Chispazos, frases y pensamientos

Parafrasear es un bonito ejercicio de pensamiento, en este caso los pensamientos surgen de la lectura de grandes genios de la humanidad. De ella surgen los chispazos propios de un idiota ilustrado que quiere compartirlos con los lectores de este Blog:

1-Nuestros adorables políticos ya lo han conseguido. Han conseguido que acudamos nuevamente a las urnas no a votar a alguien o algún partido, sino simplemente a votar en contra.

2- Un hombre joven preguntó a su viejo maestro: ¿Maestro qué es la Tierra Prometida y dónde podría encontrarla? Y su maestro respondió: La Tierra prometida no existe, lo más cercano que conozco es la tierra compartida y es aquella de la que todos podamos comer, en cuanto a su ubicación geográfica se encuentra en aquel lugar en el que seamos capaces de hacerlo.

3- John Dillinger, uno de los asaltantes de bancos más populares de la historia dijo en una ocasión que asaltaba bancos porque era allí donde estaba el dinero. Lo que pasó por alto con aquella frase es que el citado concepto no lo había inventado él, sino que los bancos y los banqueros lo patentaron mucho antes, pues conocían perfectamente dónde y a quién tenían que robar.

4- Revilla no forma parte de ese noventa por ciento que hace avergonzar y da mala fama al diez por ciento restante de políticos. Algo realmente curioso, mucho más teniendo en cuenta que tiene apellido de chorizo.

5- Cada año suelo dar una vuelta completa alrededor del Sol, pero la Tierra es tan generosa que me paga el transporte mientras la Luna se encarga de ser el faro que me guía por las noches cuando el astro rey duerme.

6- Las palabras se las lleva el viento, por eso el ser humano inventó la escritura sobre la piedra, la piel y el papel. Precisamente para que las intenciones no se las llevará el viento y quedara constancia histórica de esas creencias.

7- Creer es sin duda un verbo especial que se expande tanto a lo ancho como a lo largo, pero que basa su razón de ser en una tercera vía en la que se resuelve su ecuación: lo profundo.

8- Si el sexo es pura física y el amor pura química, debí ser un idiota cuando con 18 años no me enamoré de mi profesora de física y química.

9- Mi médico me ha recomendado que tengo que dejarlo todo, y lo primero que voy a dejar es de ir al médico.

10- He encontrado el amor a la tercera edad, tiene ojos de gata, además me ha dicho que aunque está como yo, arrugada como una pasa, sigue siendo una gata en la cama. El problema es que ha sobrevivido a seis maridos en los últimos seis meses. No sé si empezar a preocuparme porque ya se sabe lo que pasa con las gatas.

11- Todo el mundo conoce a algún ateo por la ‘gracia’ de Dios.

12- Debo ser realmente esquizofrénico porque cuando hablo con mi otro yo, él está discutiendo con los otros.

13-Dicen que la felicidad es una jodida mentira y eso es una jodida verdad.

14- El otro día entré en una pinacoteca, estaba llena de bodegones maravillosos y salí con un hambre espantosa. Luego fui a un restaurante con cinco estrellas Michelin y salí con la misma hambre pero con unas ganas tremendas de pintar un cuadro.

15- La moda y los cánones de belleza actuales marcan nuestras vidas, como marcó la vida de María Antonieta, de hecho su verdugo llegó a comentarle que tenía un cuello precioso.

16- ¿Bertín Osborne no vivía en Panamá? ¿Entonces qué es eso que se anuncia en Telecinco de que mi casa es la tuya?

17- Conozco a un amigo que le encanta ligar, suele ir a esos restaurantes de comida rápida en los que las dependientas le llaman por su nombre.

18- Cuando necesito terapia psicológica voy al peluquero, es el diván más cómodo que conozco, de hecho los peluqueros tienen convalidados los tres primeros años en la carrera de psicología, en cambio cuando necesito cortarme el pelo voy a mi psiquiatra, está lo suficientemente loco como para conseguir que salga siempre esquilado, además suele decirme que estoy majara pero que no tengo un pelo de tonto.

19- Dicen que los ángeles no tienen sexo, el que lo dijo no debía conocer Hollywood ni ser actriz en busca de su primer papel en la meca del cine.

20- Tengo 65 años y el médico me ha prohibido todo tipo de cócteles, pero para compensar me ha dejado pagada la primera ronda en la farmacia.

21- Conozco a un amigo que estaba esperando ansiosamente su jubilación para poder viajar y el primer viaje que hizo fue con todos los gastos pagados, chófer y un coche repleto de flores.

22- Dicen que solo los borrachos y los locos dicen la verdad, por eso jamás me meteré en política. Ni borracho, ni loco.

23- Nunca he sido muy agraciado físicamente pero tengo un alto grado de conciencia científica de solidaridad. De hecho cuando muera pienso donar mi cuerpo a la ciencia, a la ciencia ficción.

24- Si Newton hubiera estado debajo de una palmera jamás habríamos descubierto la ley de la gravedad.

25- El cambio de una sola vocal puede ser transcendental en nuestras vidas, pues muchos solemos soñar placenteramente con la cajera, en cambio tener horribles pesadillas con el cajero.

26- No es lo mismo joder como un Rey que reinar jodiendo.

27- Antes a las brujas se les ponía una escoba y una hoguera, ahora un micrófono y un programa en un canal de televisión.

28- El otro día un amigo me preguntó que cómo era posible que a mi edad no estuviera casado y yo le dije qué cómo era posible que él a la suya no estuviera divorciado.

29- El matrimonio es la institución más extendida por todo el planeta, por eso vivimos en un mundo de locos.

30- La palabra Amor la inventó el diablo en Roma, pues como todos sabemos suele hablar del revés.

31-Tengo diez mil amigos en Facebook dispuestos a dar su vida por salvar la mía, el único inconveniente es que no tengo vida.

32- Algunos confunden el muro de Facebook con el muro de las lamentaciones, aunque en cierto sentido tienen parte de razón porque suele ser fuente de conflictos, plegarias y deseos.

33- He inventado una aplicación de vitro cerámica para mi móvil, de esta forma me puedo freír un huevo en la pantalla mientras sigo contestando a los WhatsApp.

34- Tengo la sensación de que dimos demasiada sopa de letras a nuestros hijos porque solo hay que mirarles el móvil para ver la cantidad de letras que se comen.

35- Me gustan las mujeres voluptuosas por dentro, con un gran corazón y un gran cerebro, pero luego las manos van al pan y los ojos al canalillo, y entonces empiezan a cambiar mis principios.

36- Un guante es esa prenda que se quitó suavemente Rita Hayworth, un ventilador es ese objeto que hizo levantar la falda de Marilyn, el cuero es la segunda piel de Olivia Newton John, un caballo es ese bello animal que montó Bo Derek, un biombo es esa transparencia tras la cual apareció Kim Basinger y una silla es ese trono real en el que Sharon Stone cruzó las piernas.

37- Si el ser humano respirara debajo del agua, los peces saldrían a la superficie a respirar.

38- Tengo una amiga vegana que está en contra de todo lo que atente contra la vida, pero cuando pasa por una huerta las hortalizas, frutas y verduras comienzan a temblar.

39- Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre, perdonen pero discrepo, el perro es el mejor juguete del hombre porque de no ser así no abandonarían tantos cuando les dejan de gustar.

40- Al ver o escuchar ciertos programas deportivos sobre fútbol, pienso que los bidones de basura deberían de tener forma esférica.

41- Soy tan hipocondríaco que una vez fui a urgencias con una puñalada en el corazón y me mandaron para casa.

42- Conozco a un médico que está tan convencido de que hay vida después de la vida que al comunicar el fallecimiento a los familiares dice: Ha cesado toda actividad cerebral, pero ha comenzado toda actividad paranormal.

43- La culpa de que me haya convertido en un viejo verde es de mi médico, que se ha empeñado en que solo coma lechuga, verduras y espinacas.

44- El que inventó el despertador era un genio muy hijo de puta, pues logró meter el llanto de un niño, el relincho de un caballo, el canto de un gallo y el sonido de una gaita en una infernal  e indestructible máquina de medir el tiempo.

45- Hay gente que nace con el don de la estupidez, habitualmente se dedican a la política y tienen la capacidad de hacer cosas con los recursos equivocados. Son capaces de usar la escobilla del wáter para lavarse los dientes y el cepillo de dientes para lavar el wáter. Hasta ese punto lo podíamos tolerar porque les hemos elegido nosotros, pero lo que no estamos dispuestos a pasar es que se hagan dueños y encuentren las cosas antes de que la gente las pierda.

46- Empezamos a darnos cuenta de que nuestra mujer nos está siendo infiel cuando vamos al cajón de la muda y comprobamos que ha comprado calzoncillos con dos tallas menos.

 

Autor: Mariano Jesús Camacho

Salve el Dios Momo a la comparsa

Como toda opinión genera otra, en cumplida respuesta al artículo publicado en ABC por Alberto García Reyes el pasado 5 de febrero de 2016, desarrollo este otro con el objetivo de dejar claro mi punto de vista personal.

Es ciertamente gratificante que a Cádiz se le reconozca su contribución al arte y la cultura, veo que cita usted en su artículo a Ory, Pemán y Cadalso como insignes poetas de la ciudad trimilenaria, grandes literatos sin duda, pero olvida usted intencionadamente a Rafael Alberti y Fernando Quiñones, que manifestaron en infinidad de ocasiones su respeto y admiración tanto por el carnaval gaditano como por una de sus modalidades: la comparsa. Le recuerdo igualmente que Don Rafael Alberti, el poeta portuense y gaditano fue pregonero del Carnaval gaditano un 28 de febrero de 1981, tan solo cinco días después de un golpe de estado que estuvo a punto de dar al traste con la libertad del pueblo. En ese pregón participó el narrador, flamencólogo y poeta Fernando Quiñones, quien había sido pregonero del carnaval el año anterior. Le recuerdo además que en aquel pregón se produjo una instantánea histórica en la que se pudo ver a tres grandes literatos reunidos en la Plaza de San Antonio con motivo del carnaval: Fernando Quiñones, Rafael Alberti y José María Pemán.  Fue además tan curioso como histórico ver el abrazo de Alberti con Pemán, dos literatos de antagonistas ideales que dejaron para el recuerdo y la memoria de la hemeroteca gaditana una instantánea motivada por ese carnaval de comparsas que usted detesta. Le recuerdo que en aquel pregón Rafael Alberti disfrazado de marinero, que en Cádiz es tan Marinero en tierra como Hombre del mar, no dudó entonar coplas carnavalescas y recordar a Juan Martínez Vilches Pericón, personaje del que creo tendrá usted conocimiento como crítico y autor de libros de estudio del flamenco.

A colación de ello quizás haya olvidado usted que Pericón, el hombre de las mil historias y buque escuela de los cantes gaditanos, cantó tangos de Los Anticuarios de Antonio Rodríguez El Tío de la Tiza, (“Les presento tres cuadros”) como también hizo Antonio Mairena. Considerará usted que no corresponden a la misma modalidad carnavalesca, pero esos ripios que usted tanto desprecia están tan presentes y son tan geniales en todas las modalidades, además provienen de un tronco y una raíz común: el pueblo. Le recuerdo que el flamenco, arte al que usted ha dedicado tanto estudio y al que profesa tanta admiración tiene su origen en el mismo espacio que la comparsa. Tanto el carnaval como el flamenco tienen su origen en la villa miseria, surge del arrabal, del martirio calcado en las letras de sus canciones. Ambos encontraron el abrigo (en el caso del flamenco en toda Andalucía y en el caso del Carnaval en Cádiz), en enclaves mágicos, efervescentes de músicas, estilos y culturas que florecieron en sus tierras, a las que llegaron aires de todo el mundo conocido hasta entonces.

Si con todo esto no tuviera suficiente en lo referente a literatura la comparsa también tiene para ello, en 1973 la comparsa portuense Los Charlots dedicó el pasodoble “¿Por qué dejaste, poeta?” que consiguió eludir la censura al exiliado Alberti. Precisamente en 1994 el grupo de los Majaras del Puerto se puso en el papel de la novela del francés Gastón Leroux, el Fantasma de la Ópera y dedicaron un nuevo pasodoble a Alberti, que fue invitado de honor. Dos años después, Antonio Martín inspirado en Cervantes y las andanzas de Alonso Quijano, llevó sus molinos de vientos gaditanos al Falla con los Quijotes del sur. Su tan detestado Ares en 1999 con la comparsa Los Templarios daba comienzo a su popurrí con la cantiga “Santa María stella do dia”, comenzaba los cuplets con un Romance y dejó para el recuerdo el pasodoble  La Cruz de Fernando, en la que se puso en contraposición a Lorca y a Pemán. Puede además que considere usted a Juan Carlos Aragón Becerra como un paria, pero le vendría bien el constante uso de los recursos estilísticos en clave carnavalesca de uno de esos nuevos bolivarianos que usted condena.

Sería además muy aconsejable que antes de emitir un juicio de valor, una opinión periodística se documentara debidamente recurriendo directamente a la fuente, autores como Antonio Martín, Joaquín Quiñones, Antonio Martínez Ares, Juan Carlos Aragón, Tino Tovar… o en su caso recurrir a las personas que llevan años dedicando buena parte de su tiempo a la investigación del carnaval y la comparsa: nombres como Alberto Ramos, José Marchena, Javier Osuna o Francisco Javier Camacho. Seguro que todos estarán de acuerdo en una cuestión: el carnaval en Cádiz y en este caso la comparsa es la historia de una lucha por la libertad, por la supervivencia, una forma de manifestarlo. En ese sentido sería bueno recordarle que Don Paco Alba, creador de la comparsa mostraba tanta admiración por Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado como por Manuel López Cañamaque. Que Don Paco al que José María Pemán dijo: “Paco, estas letras no debían estar en un libreto de Carnaval” siempre tuvo como musa a la Caleta, y muy cerca de Don Fernando Quiñones comparte vistas en cada alba a las puertas del mar. Pero esto quizás para usted pertenece a esa hemeroteca que no interesa y coincide con la palabra comparsa, que es palabra de Paco Alba, de Enrique Villegas, de Pedro Romero y Antonio Martín, pero también de Martínez Ares y Juan Carlos Aragón.

La comparsa es evidentemente la excusa, la escasa elegancia con la que menosprecia al comparsista, al autor de música y letra, el poco respeto que muestra por su historia denota un odio enconado, pero por encima de todo un escaso e insuficiente trabajo de documentación e investigación. Esta circunstancia es especialmente grave cuando el que incurre en el citado error es periodista y ejerce como tal. Quizás le haya traicionado la memoria o le haya fallado el servicio de documentación, la hemeroteca, puede que Cadalso y el origen etimológico de la citada palabra haya influido en ello, pues subyacen lápices de la censura e intenciones abyectas en las líneas de su artículo de opinión.  No hay que ser muy inteligente para identificar que el objetivo y la línea editorial de su periódico solo tiene un nombre: José María González, alcalde de una ciudad cuyo problema no es la comparsa ni el carnaval, sino la pésima gestión política de gobiernos locales, regionales y centrales, que durante décadas y de forma deliberada dejaron de cumplir la función pública de servir y preservar los derechos fundamentales del gaditano, al que jamás conseguirán silenciar.

Silencio, se juega

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Foto: http://www.eleconomista.es

Como elemento lúdico existen pocos deportes que igualen al fútbol, la pasión que genera entre aficionados llega a tales límites que su ebullición casi podría equipararse al fanatismo religioso. Es más, es de todos sabido que el fútbol ‘la masa’ es usada como cobijo por grupos ultras violentos que se aprovechan de una bandera, un balón y un color, para dar rienda suelta a sus extremismos. Igualmente el fútbol, el gran negocio, la gallina de los huevos de oro de la corrupción, es habitualmente utilizado por mafias que encuentran en el mercado del balón la mejor manera de limpiar su dinero negro. No hay nada más oscuro que la FIFA y no existe mayor habitáculo social de tráfico de influencias que el palco de un estadio, que en más de una ocasión ha logrado superar incluso al despacho de alguna que otra alcaldía.

He de reconocer que fui y sigo siendo lobotomizado por el rodar del balón de vez en cuando, pero cada vez son menos las ocasiones en las que el árbol del gol no me deja ver el bosque. Solo futbolistas especiales y equipos especiales, consiguen atraerme hacia el lado oscuro, sobre el que suelo escribir, pero la citada circunstancia me es cada vez más ajena a mi vida diaria. Siempre creí en el juego como modo de expresión artística y modelo de conductas de deportividad que podían ser trasladables a la vida social. Eso es básicamente lo que me fascinó de este deporte, quizás de cuando en cuando me convierto en un hombre de cuarenta con la mentalidad de uno de quince, por ello en ocasiones veo balones muertos y me emociono con el fútbol creyendo que aun soy un niño.

Pero resulta bastante penoso que un porcentaje grande del territorio español otorgue más importancia a un partido de Champions, a un final de Liga, una final de Copa, un ascenso o un descenso, que a lo que acontece y se cuece en la aritmética política en nuestro país, donde realmente se juega el partido del futuro de sus propias vidas. El fútbol, como dijo Valdano, es lo más importante de lo menos importante y, en estos momentos nuestro futuro depende de las triangulaciones políticas de un buen número de señores diputados, que no son y no serán capaces de resolver la ecuación que el pueblo les planteó cuando ejerció tiempo atrás su derecho al voto.

Por todo ello, respeto y me parece bien que la gente espere ansiosa a los partidos de Champions, los partidos por la Liga o aquellos en los que se juegan la permanencia, pero la citada ansiedad no puede ni debe ser equiparable, a la preocupación que debemos tener por el hecho de que estos señores diputados nos obliguen a ir a nuevas elecciones. A la frase de Marx en El Capital de fines del siglo XIX, en la que decía que la religión era el opio del pueblo, habría que sumar que en el siglo XXI, a la religión se unió el fútbol, porque ambos tienen demasiados puntos en común. Son capaces de hacer enloquecer al ser humano.

Las esquirlas informativas del fútbol llegan hasta la estratosfera, en las barricadas del periodismo de bandera, parecen describir las crónicas de guerra y su carnaza alimenta a un tipo de individuo que se entregó por completo a la teoría baloncéntrica, con el fútbol como centro de su universo. Personalmente me preocuparía mucho más por el índice de pobreza de mi país, de todo el planeta, que de si un club es sancionado con dos ventanas de mercado sin fichar por la FIFA; me tendría mucho más ansioso el hecho de que el bombero y el médico que me tienen que salvar, no cobra lo que merece o lleva meses sin cobrar; me inquietaría mucho más que un policía que tiene que velar por la seguridad del ciudadano no tiene chaleco antibalas, que por las botas nuevas de Cristiano o Messi; me quedaría traspuesto con los carros vacíos de mis paisanos (los míos), en lugar de con los carros de estos señores que tienen el dinero por castigo; estaría mucho más interesado en que el Hospital de mi ciudad tuviera los recursos y materiales médicos necesarios para que fuera un gran hospital, en lugar de interesarme y salir a la calle porque el club de mi ciudad tenga un gran estadio. ¿De qué nos sirve que el club de nuestros amores tenga al jugador mejor pagado del planeta si el salario mínimo interprofesional en España es de 665,20 euros?…

Puede que estas líneas sean valoradas como un ejercicio de demagogia en toda regla, es más seguro que me alegraré, reiré o me enfadaré en estos dos meses de competición en los que se juega todo lo más importante de lo menos importante, pero el gol no me impedirá ver el bosque de la penosa realidad que nos rodea. Y esa realidad es que en España tenemos unos políticos, unos partidos a los que solo les interesa el poder, empeñados en no dejarnos jugar en el devenir de nuestro propio destino, y ese es el verdadero partido que se está jugando. Y no se juega en la medialuna que está al borde del área, sino en el hemiciclo, ese semicírculo que es el área de nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Por ello, por mucho que en ocasiones sea un hombre de cuarenta con una mentalidad de un niño de quince, el fútbol no me silenciará: Silencio que se juega, pero se juega en otro estadio, y ante todo, nuestro futuro.

El eco de un gran pensador

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El mundo de la cultura llora la muerte de Umberto Eco, mientras internet sigue confundida y revolucionada con el eco de Umberto, un gran pensador. Es más estas líneas que flotan en la red pierden credibilidad a medida que se acercan a sus reflexiones, a sus artículos laudatorios: “internet puede haber tomado el puesto del periodismo malo… Si sabes que estás leyendo un periódico como El País, La Repubblica, Il Corriere della Sera…, puedes pensar que existe un cierto control de la noticia y te fías. En cambio, si lees un periódico como aquellos ingleses de la tarde, sensacionalistas, no te fías. Con internet ocurre al contrario: te fías de todo porque no sabes diferenciar la fuente acreditada de la disparatada. Piense tan sólo en el éxito que tiene en internet cualquier página web que hable de complots o que se inventen historias absurdas: tienen un increíble seguimiento, de navegadores y de personas importantes que se las toman en serio” (El País, marzo de 2015).

Como ha titulado el diario «La Repubblica», del que fue referente con sus colaboraciones: «Muere Umberto Eco, el hombre que sabía todo». Del eco de su línea filosófica resulta sumamente importante saber captar el calado y verdadero sentido de su pensamiento. Como bien decía el maestro Umberto – “Hace un tiempo se podía saber la fuente de las noticias: agencia Reuters, Tas…, igual que en los periódicos se puede saber su opción política. Con internet no sabes quién está hablando. Incluso Wikipedia, que está bien controlada. Usted es periodista, yo soy profesor de universidad, y si accedemos a una determinada página web podemos saber que está escrita por un loco, pero un chico no sabe si dice la verdad o si es mentira. Es un problema muy grave, que aún no está solucionado” – “La televisión ha promovido al tonto del pueblo, con respecto al cual el espectador se siente superior. El drama de internet es que ha promocionado al tonto de pueblo al nivel de portador de la verdad” (ABC, marzo de 2015).

Por su puesto el idiota que esto escribe piensa difundir su pensamiento por las redes sociales, pues no encuentro mejor ocasión para demostrar serlo que esta, en la que sus geniales y profundas palabras son retwitteadas por twitter y compartidas en Facebook. Pues somos todos de una manera u otra, víctimas de sus ecos: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”.

Por ello, porque sigue existiendo un reducido grupo de personas que aún prefieren ver la película completa de El nombre de la Rosa, mientras recuerda la lectura de la novela, a someterse a la vertiginosa inmediatez de un video Youtube, es crucial que el mundo guarde a buen recaudo sus ecos. No debemos renunciar a la herramienta global de masas que es internet, pero que la lluvia tecnológica no suponga la muerte del libro, pues de otro de sus maravillosos ecos surge otra didáctica y lapidaria frase: “El que no lee, a los 70 años habrá vivido solo una vida. Quien lee habrá vivido 5.000 años. La lectura es una inmortalidad hacia atrás”. Il Professore, no estaba contra la evolución de internet y las redes sociales, sino sumamente preocupado ante el masificado e indiscriminado mal uso de las mismas.

Crítica del periodismo

Nos llegaron también sus ecos respecto a la crisis del periodismo, pues lleva escribiendo críticas del oficio desde los años sesenta. La de uno de sus últimos libros, desarrollada en Número Cero, en el que despliega una feroz e irónica crítica al mal periodismo, la mentira y la manipulación de la historia. Especialmente relevante una de las frases de la citada novela: “No son las noticias las que hacen el periódico, sino el periódico el que hace las noticias y saber juntar cuatro noticias distintas significa proponerle al lector una quinta noticia”.

El eco de Umberto es el del sabio, el del intelectual que concibe la citada condición desde una función absolutamente crítica. Il Professore conocía bien el periodismo y los “mass media”, por ello era tan duro y diáfano cuando se refería con pluma certera y severa a una de las profesiones que más amó. Considerado como ‘El último hombre del Renacimiento’ fue Umberto aquel periodista que dijo que habría que hacer, pues, un periódico que se convirtiera no solo en la crítica de la realidad cotidiana, sino también en la crítica de la realidad virtual. Incidiendo en que la prensa escrita y de radio, que ya sufrieron la aparición de la televisión, deben estar informadas e informar de lo que sucede en la red, hoy por hoy su mayor adversario.

Significativo otro eco de Umberto en el que dejó otro ejemplo de su mordacidad: “Hay un retorno al papel, el papel no desaparecerá, al menos por los años que aún me quedan por vivir”, frase pronunciada a la edad de 83 años y siendo conocedor de la grave enfermedad que lo acuciaba. Pues son sus ecos el legado de un sabio encarnado en Guillermo de Baskerville que quiere evitar a toda costa que el Jorge de Burgos de nuestros días acabe extirpando la risa a toda una generación.

Descanse en paz profesor, que sus ecos siguen resonando en el corazón y el pensamiento de mucha gente que piensa como usted, pues “El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee”.

Javier Castaño, el sabio limpiabotas

La vida es tan dolorosamente bella que a veces parece una jodida broma, es curioso pero cuando intentas permanecer en la superficie del agua, te hundes; pero cuando tratas de sumergirte, flotas. Quizás por ello en estos tiempos tan complejos en los que la falta de integridad se cotiza al alza en los puestos de relevancia política y social, en los que el regreso a la nada parece una experiencia ineludible, son tan valiosas las historias que se esconden en la perdida alquimia del periodismo. Y por esa razón el personaje que ha rescatado mi compañero Carlos Martínez Moral junto a un grupo de alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Málaga encabezados por Alicia Muñoz, Alejandro López, Beli Bermúdez y Paula Millán, merece un lugar destacado en este Blog que también quiere ser abrigo y barrio de ese periodismo de esencia y esencial que tanto añoramos.

Historias como la de Javier Castaño, el limpiabotas del Café Central, que en la pura alquimia de la vida real, que es la calle, es la transmutación del metal en oro. No en vano Don Javier es la demostración plausible de que el hombre, y en general todo ser racional, existe como fin en sí mismo, no sólo como medio de uso de los fines afines al poder. La premisa irrebasable de cualquier razonamiento en torno a derechos y deberes es el reconocimiento de la dignidad de la persona. Y de las palabras de Don Javier se desprende de una forma diáfana el alto precio que han tenido que pagar numerosos trabajadores por el derroche y la corrupción de los de siempre. Y es su historia esa búsqueda de la dignidad, encontrada un lunes al sol lustrando zapatos, eludiendo las zancadillas constantes del establishment y demostrando que desde un pequeño taburete se puede reinar con tanta clarividencia mental y buen juicio como Salomón.  Pues no hay mayor sabio que el que al hambre le pone vestido de mujer y la saca a bailar cada día a la pista de la vida, que es la calle.  Y eso hizo Javier, que tras veinte años trabajando como delineante industrial y diseñador gráfico, se vio en esa calle tan dura y hermosa. Sacó del baúl de los recuerdos ese oficio que le gustaba de pequeño (cuando aún no tenía la razón formada) y lo convirtió en un medio absolutamente digno para poder sobrevivir y comer, vivir al día. Pues como cuenta Don Javier, una vez en el barro lo importante es un plato encima de la mesa y, todo lo demás se convierte en banalidad.

En su historia, sus palabras cargadas de verdad, no existe una sola frase a la deriva, el Puerto de Málaga es testigo de todo ello. Testigo de las micro satisfacciones del limpiabotas, todo ello pese a las trabas que las ordenanzas municipales le pusieron por delante y gracias especialmente al Café Central, que le permitió ejercer su oficio en suelo privado. Y en la postura del podólogo, a la altura del betún, da una master class cada día sobre sabiduría e igualdad, lustrando zapatos, siendo en todo momento protagonista principal de su vida, mientras que los demás son meros figurantes. No en vano, aun sumergidos salimos a flote y, no por barrer, fregar platos o limpiar zapatos, dejamos de ser protagonistas de nuestras vidas, que es lo realmente importante.

Revolucionario en Twitter

Como los sabios, Javier junta en uno solo todos los tiempos para adelantarse al tiempo, eso es lo que hizo cuando comenzó a registrar topónimos de ciudades en twitter para evitar que pudieran recibir un mal uso en tiempos futuros. Luego los comenzó a regalar a cada ciudad, pero no consiguieron comprenderle hasta hace muy poco, cuando su sabia acción comenzó a convertirse en viral y, recibió un enorme Gracias Javier, de la ciudad de Río de Janeiro. Palabras, acciones y razonamientos juiciosos del sabio del betún, que nos habla de una democracia regalada para que pusieran políticos a trabajar a nuestro servicio, que en dos décadas consiguió paradójicamente todo lo contrario, que fuéramos nosotros los que trabajáramos para ellos.

Es Don Javier un artesano de la vida que solo pretende comer y luego cumplir, siempre en ese orden de prioridades, pues es el sabio el único que escapa a las leyes del género humano. El arte de ser sabio es el arte de saber qué pasar por alto y existen situaciones en la vida en las que algunas ordenanzas municipales atentan contra uno de los derechos fundamentales del ser humano: ganarse un trozo de pan con el fruto del trabajo de sus manos.

Y esa es su filosofía, la de uno de los últimos profesionales del betún, aquella que podemos encontrar en el magnífico trabajo documental de estos periodistas buscadores de historias con la más pura esencia de la vida y la profesión.

 

Fotografía: Diario Sur

Florentino, el Rey Midas del Real Madrid

La historia reciente del Real Madrid, es como un cuento, que recuerda en gran medida a la del Rey Midas, diáfana alegoría del mercantilismo, en la que su actor principal es Florentino Pérez, sin duda el Rey Midas del fútbol español. Nadie puede dudar que el señor Florentino sea un reputado empresario, y como tal, siente que posee todo lo que un rey puede desear. Vive en un hermoso castillo rodeado de grandes jardines de césped natural. Es poseedor de todo tipo de futbolistas lujosos. Aún repleto de riquezas, como Midas que es sigue pensando que la mayor felicidad le es proporcionada por todo su oro. Comienza sus días contando monedas de oro… se ríe y tira las monedas hacia arriba para que les caigan encima en forma de lluvia. De vez en cuando se cubre con lujosos fichajes de oro, como queriéndose bañar en ellos, riendo feliz como un bebé.

Y cuenta la historia de Midas, que cierto día, Dionisio, el dios de la celebración que tan poco se deja ver por Cibeles, pasaba por las tierras del gol. Uno de sus acompañantes, de nombre fútbol, se quedó retrasado por el camino. Fútbol, cansado, decide dormir un rato en los famosos jardines del Real Madrid y Dionisio agradecido por la gentileza de Midas, le dijo:

“Me has dado tal placer al haber cuidado de mi amigo que quiero hacer realidad cualquier deseo que tengas”. Midas respondió inmediatamente: “Deseo que todo lo que toque se convierta en oro”. Al siguiente día, en la sala noble del Bernabéu, Midas, se despertó ansioso por comprobar lo que Dionisio le había prometido. Extendió sus brazos tocando un balón que de inmediato se transformó en oro. Midas, saltaba de felicidad ¡Y continuó comprobando… tocó una bota, una camiseta, las instalaciones del Bernabéu, el equipo, el palco y siguió corriendo como un loco por todo su club hasta quedar exhausto y al mismo tiempo contentísimo!

Se sentó a contemplar su obra al borde del césped y tomó una brizna entre sus manos para respirar la fresca fragancia que hace rodar el balón. Pero… al tocarla se había convertido en un frío metal. “Tendré que absorber el olor al fútbol sin tocarlo, supongo”, pensó desilusionado. Con sumo cuidado quiso solucionar la situación con su discurso, pero a medida que las palabras salían de su boca caían a sus pies, convertidas en oro, en el vellocino de sus aduladores.

De repente, toda su alegría se transformó en miedo. Justo en ese momento, el espíritu de Bernabéu se acercó para sentarse con él, pero al querer estrechar su mano para pedirle consejo, quedó como una estatua dura y fría. Midas se puso a llorar: “Sentiré solamente cosas frías el resto de mi vida”, gritaba entre lágrimas.

Finalmente levantó los brazos y suplicó a Dionisio: “Oh, Dionisio, no quiero el oro ¡Ya tenía todo lo que quería! Solo quiero que el Madrid vuelva ser lo que fue, sentir su historia, reír, tocar y oler el perfume del buen fútbol, ver a grandes futbolistas acariciar la pelota y compartir las decisiones con mis directivos! ¡Por favor, quítame esta maldición dorada!” El amable dios Dionisio le susurró al corazón: “Puedes deshacer el toque de oro y devolverle la vida al Real Madrid, pero te costará todo el oro de tu reino” y Midas exclamó: ¡Lo que sea! ¡Quiero al Real no al oro!” Dionisio entonces le recomendó: “Busca la fuente, el Oráculo, el manantial del que brotó el Real Madrid y lava tus manos allí. Ese agua y el cambio en tu concepción de un fútbol mercantilista por un fútbol humano y profesional, le devolverán la vida a ese club que con tu codicia transformaste en oro”.

Por ello hasta que el Rey Midas no reflexione sobre su forma de proceder, mientras que no lave sus manos en el manantial de la historia, todo lo que toque se convertirá en oro a nivel empresarial, pero el balón seguirá siendo una calabaza que rueda sobre el césped. Todo entrenador que toque acabará saliendo, despedido y convertido en estatua de oro, pero lejos de Dionisio, del Dios de la celebración.

El Rey Midas acudió a las aguas del río Pactulo, pero Florentino, el Rey Midas de esta historia real del Madrid, debe acudir al fondo de la memoria y mirarse al espejo para reconocer sus errores. Por ahí se empieza a cambiar, se deja de convertir todo el sentido del club, de su vida, en una forma de conseguir y generar dinero, obviando que el fútbol es un deporte y el Madrid un club con una historia difícil de igualar. Es por tanto esencial que el Rey Midas de nuestro fútbol se desprenda de todas sus posesiones, la primera de ellas el Real Madrid, que debe devolverla al socio, a la gerencia deportiva y al entrenador, en definitiva a las personas que realmente saben de sentimientos y conocimientos respecto al balón, puesto que para el orgullo, la ausencia de autocrítica, la prepotencia y el mercantilismo de un deporte y un sentimiento, siempre existirá un reputado empresario dispuesto a convertir en oro todo lo que toca.

Señor Florentino, aplíquese el cuento y háganos un favor, no toque a Zidane, déjele trabajar, que es uno de los pocos grandes mitos que quedan limpios en el fútbol.

Leo Messi, quinientas veces más

Cuentan que Leo Messi toma el puente aéreo cada día de Rosario al Camp Nou, que sale de su casa en Rosario y entra en el Estadi azulgrana de la Ciudad Condal, dicen los que le conocen bien que lleva haciéndolo más de quince años, desde que llegó a Barcelona a la edad de 13 años. Porque Leo mal que le pese a algunos es muy culé, pero jamás dejó de ser rosarino, habla rosarino, gambetea rosarino y es pura expresión del potrero rosarino.

Para los que no conozcan Rosario, el corazón de la pampa húmeda, han de saber que la ciudad que alumbró a Leo respira fútbol por todos lados. Y aunque cambió mucho desde que se marchó (hoy día Rosario vive una delicada situación vinculada a la lacra de la violencia y el narcotráfico) sigue siendo el núcleo urbano que moldeó al futbolista más talentoso del planeta. Por tanto, todo aquel que quiera explicar a Leo, tendrá que partir indisolublemente de Rosario y el Barrio Las Heras, donde creció el maravilloso genio menguante. Preguntar por su abuela Celia, por sus hermanos que no jugaban nada mal, por sus padres, por Grandoli, por Newells, por su tratamiento hormonal, por el gran sacrificio familiar y personal que tuvieron que afrontar hasta llegar a la habitación 546 del hotel Catalonia Plaza, en la que durmió por primera vez en Barcelona.

Solo así se podrá comenzar a explicar los motivos por los que Lionel Messi ha llegado a 500 partidos con la camiseta del Barcelona, convirtiéndose en el futbolista más trascendental para la historia de un equipo de la Liga española, desde Di Stéfano. Porque es así, Messi es el Di Stéfano del Barcelona y, desde que  el 16 de octubre de messi2004 debutó en el Estadio Olímpico de Montjuïc ante el Espanyol, hasta su partido 500 ante el Betis, no ha cesado de ir y venir de Rosario para desarrollar ese fútbol tan particular que nace en la cuna de la gambeta. Messi tiene el don de la bilocación y puede estar perfectamente en Barcelona y Rosario a la vez, en su conducción endiablada, su frenada, su regate, su interpretación de la pared y su personalísimo estilo de llevar el balón dentro del pie, se detectan purezas rosarinas y la escuela azulgrana del amor a la pelota.

Por ello en estos 500 días de puro show time, once temporadas como profesional, 425 goles, un rosario interminable de indelebles jugadas, 7 Ligas, 4 Champions, 3 Mundiales de Clubes, 3 Copas del Rey, 3 Supercopas de Europa y 6 Supercopas de España. Medio millar de ocasiones para ser feliz y hacer felices a los seguidores, para celebrar su omnipresencia, para disfrutar reviviendo en un flash los 500 partidos, para nunca olvidar el medio millar del futbolista eterno. Su leyenda continúa, 500 veces Messi se antojan pocas para los aficionados al fútbol, que seguro desean 500 veces más. Quinientos días juntos corea la grada del Camp Nou y quinientas palabras no son suficientes para recordarlo.

Foto: María José Segovia/ VAVEL

Ilustración: Miguel Ángel Camacho