Aforismos de tinta derramada

Mi infelicidad es directamente proporcional a la capacidad que tú posees para ser feliz.

Si pierdes la noción del tiempo has dado el primer paso para desafiar al relojero.

La Luna y yo, ese espejo de cráteres sobre el que envejezco.

Banco de un parque que nunca se hizo, árbol de un jardín que nunca creció.

La poesía queda varada como las ballenas, el mar la devuelve a la arena y el hombre nunca la dejará ser libre para poderse suicidar.

Cierro los ojos y veo sangre roja, abro los ojos y veo sangre azul, prefiero ser ciego e imaginar el verdadero color de la sangre.

Los sábados aseguran los periodos de mi existencia, el juego, la fiesta, el amor, el dolor y la cercanía del alba que no duerme y se despierta. La noche trepidante y la noche lenta.

Un marinero mira el mar como si tuviese mil anzuelos, el pez mira al marinero como si le quisiese robar el mar.

¿De quién es el mar? ¿Es acaso de los poetas? ¿Es acaso de Poseidón? ¿Es acaso de los peces? ¿Es acaso de los pintores? ¿Es acaso de los marineros? ¿Es acaso mío o tuyo? ¿De quién es el mar? El mar es de nadie, porque nadie como él sabe qué la firma de sus olas marcan el rumbo a tomar.

En el vestíbulo del amor, que es el corazón, la taquicardia es el comienzo de algo tan veloz y efímero que para consolidarse e ir a más, precisa de continuos electrochoques con el objeto  de retornar al ritmo sinusal del enamoramiento.

Al sol no se le puede mirar fijamente porque te quedas ciego, pero no hay otra luz que irradie tanta verdad como la de un rayo suyo para volver a abrir los ojos.

Ser conciso, verbo espartano, flecha lacónica y escudo parco.

En Carnaval Soy, el resto del año con las mil caras me disfrazo y os engaño.

El silencio vitalicio nos aguarda, no dejad para otro momento las palabras.

El sueño es un folio en blanco sobre un telón de fondo negro, vuela en avión de papel y escribe sus anhelos.

En la Bahía de Cádiz las mojarritas se burlan de las cañas porque las cotorras les chivan que en el hilo de la la vida está el secreto de la trampa.

No es tan importante el lugar que ocupas, como el por qué lo ocupas.

Preguntar el tiempo es una de las formas más falsas de matar el tiempo.

Toda la infancia resolviendo problemas en Cuadernos de Rubio y resulta que luego a la edad adulta descubres que en el cuaderno de la vida no vienen los mismos problemas.

La vida es un reloj de arena con el cristal roto por un lado, por muchas vueltas que le des llegará el momento en el que tanta pérdida de arena te dejará sin tiempo y sin playa en la que morir recordado.

Soy un leproso y un apestado, estoy solo y desde entonces solo las voces interiores me acompañan.

Las librerías son las peceras de los sueños, porque los peces libres jamás morderán el anzuelo.

En una línea una novela, en una frase un cuento, en una palabra un poema, y en una vocal un verso.