Niños nadie, niños de la guerra

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Foto: yoinfluyo.com

Os importan una mierda los niños de la guerra porque son los sin nombre del hombre sin alma, os importan una mierda si son de Siria, Bosnia, Namibia, Palestina, Irak o Gambia. Porque son fantasmas pequeños huyendo de las bombas, los escombros y la maleza infrahumana. En las guerras los niños no valen nada, os importan una mierda sus heridas, amputaciones y lágrimas, sus enormes ojos apagados son espejos de la vergüenza, la vileza y la matanza. Sembrad la semilla del odio en ellos, que esos niños que hoy a sus padres perdieron bajo el estallido de una bomba que segó sus esperanzas, en la remota posibilidad de un mañana saciarán sin duda su sed de venganza.

No tienen nada pero sus rostros lo son todo, sus llantos percuten en telediarios como ventana a un mundo tan podrido que consume y calla. Se les niega a diario su derecho a ser niños por nacer a un lado u otro de la abundancia o la nada. En las fronteras del terror vuestra basura arrasa a pequeños jugueteados con metralla. Pues la guerra es un juego de niños ricos que no tiene la más mínima gracia, sembrando el terror con aviones o mochilas cargadas. Da igual un bando u otro, una bandera, una idea radicalizada, os importan una mierda esos niños sin mirada, son rehenes del sistema y de una sociedad sin corazón ni alma.

En los estercoleros del mundo los niños no cuentan, son mano de obra barata para la parca, trabajan muriendo y lanzando sus estremecedores gritos a los corresponsales y sus cámaras. ¿Qué destino tienen estos pequeños nadie de desgarradoras miradas? Confiscadas sus vidas, arrebatadas sus familias y destruidas sus casas. Atrapados en las trampas del pánico, no comprenden nada, le llueven los disparos y paracaídas que estallan. Las guerras siempre mienten y los niños nadie siempre dicen la verdad. La guerra mata para robar, en nombre de ideas cuyo fin es engañar, pues las armas exigen guerras y las armas guerras para llenar la caja de los niños ricos que quieren jugar. La Paz es una falacia, es pura ficción militar, el espectáculo cotidiano es matar y el ser humano no reacciona, recluta a diario almas podridas para la fábrica de la insensibilidad. La infancia, un territorio limpio e inocente acaba convirtiéndose en un infierno para los niños de la guerra, los refugiados, los exiliados. En el cuadro sangriento de esas infancias arrancadas, en esas imágenes que percuten conciencias de un minuto rebosa el patetismo, la óptica de testigos involuntarios del horror. El binomio de unos ojos atónitos, el de las víctimas destacadas, felicidades hurtadas por un ser humano indeseable al que los inocentes no les importan nada.

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Niños-Alepo

Un mundo incomprensible que no aparece en el mapa, terror, odio, violencia y crueldad ante la que la infancia estalla, sueños e ilusiones cambiados por minas y granadas. Gentes de ninguna parte, porque mientras que los fusiles no amenacen nuestras ventanas, seguirán siendo desconocidos, malas conciencias efímeras de imágenes que impactan pero pasan. Dicen que la niñez es capaz de sacar partido con su imaginación de las situaciones más horribles, pero cuando la sangre sustituye al juego y precipita al vacío a santos inocentes, los sin nombre se ahogan en un averno de experiencias que no les corresponden. Es prácticamente imposible ser niño cuando los sueños se dan de bruces con el dolor y la muerte.

Por ello me avergüenzo de este mundo que no respeta ni el día internacional de la infancia y animo a todo el que pueda a bajarse, porque a los que se enriquecen a diario les importa una mierda que sufran diez niños, mil o veinte millones. No les mueve un milímetro la conciencia ubicar el peso de la guerra en las pequeñas y vulnerables manos de un niño que nada comprende, el sentimiento de culpabilidad del que ninguna responsabilidad tiene. La locura de un mundo que convierte a Ana Frank en una simple anécdota, y que debería hacernos reflexionar y avergonzarnos de que durante el transcurso de los últimos diez años, se estima que más de un millón de niños han fallecido en conflictos armados. Víctimas civiles, niños soldados, niños desplazados, niños huérfanos, niños mutilados, niños encarcelados, niños explotados, niños nadie, niños de la guerra.